6 de febrero de 2011

Recuerdos

Esta mañana mi mejor amiga me dijo que debería tomarme tiempo para mi y olvidarme de todo lo demás. La verdad tiene razón pero es dificil cuando tantas cosas te vienen a la cabeza... 
Mis padres han decidido bajar hoy al pueblo, y he pensado que eso me vendría bien. Después de comer me he sentado en el escalón de la puerta de mi abuela, como hacía cuando era pequeña. Hoy hace un día precioso y no hace mucho frío para estar a principios de febrero, concretamente 6 de febrero... y eso me trae aún más recuerdos, pero prefiero no pensar en nada, ese es mi propósito dejar la mente en blanco. He cogido mi libro y he empezado a leer. 
No consigo concentrarme en la lectura. Me entra nostalgia, de cuando era niña, de mi niñez en este pueblo, de lo mucho que me gustaba, de que cuando me mudé a la cuidad me encantaba bajar aquí. Cojo mi libro, me levanto y camino. He decidido dar un paseo. Sé cual es mi destino. El lugar que más me gustaba, y me gusta de este pueblo. No tardo en llegar en donde esta a día de hoy el mirador. Nada parece haber cambiado, excepto yo. Y me quedo allí contemplando el paisaje. Ese precioso paisaje que me gusta tanto. Silencio, solo hay silencio y tranquilidad. De vez en cuando pasa algún coche, pero muy raramente. Pienso en ponerme los cascos para escuchar música, no, mejor no, el sonido de los pájaros es la mejor música ahora. Cierro los ojos, respiro profundamente. Parece que todo ha desaparecido, que mi realidad ha desaparecido. De repente la canción del Canto del Loco "La vida" hace que vuelva en mí. Mi móvil esta sonando, es mi padre, lo cojo. Nos vamos ya para casa. Vuelta a la normalidad, a la rutina. Vuelta a la cuidad, al ruido de los coches, a la multitud de gente, a los pisos altos. Vuelta a mi habitación para estudiar, porque mañana ya es lunes y tengo examen. Vuelta otra vez a mis pensamientos... Me despido del paisaje, me voy. 
Monto en el coche, y esta vez si me pongo los cascos. Miro por la ventana. Es cosa del destino, de repente suena una canción que parece que va acorde con el movimiento del coche, de los arboles que quedan atrás. Es como si esa canción fuera al ritmo de mi vida. Una curva y ya todo queda atrás ya no se ve mi pequeño pueblo ni aquel bonito paisaje que tanto me gusta. Y por fin llego a mi realidad, a mi vida, a mi cuidad.

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