18 de octubre de 2011

-De buena eres tonta. -Si, ya lo sé.

Y por fin después de tanto tiempo esperando, aquel día se puso los tacones más altos que tenía, el vestido negro con encaje del fondo del armario que guardaba para una ocasión especial y para terminar coloreó sus labios de un tono rojo pasión. Sí, ella estaba decidida, aquel era el día: Su día.
La noche era cerrada y hacia bastante frío en la calle, todo predecía una noche de tormenta y así acabo al final.
Ella entró en el local, dejó su abrigo y se encaminó a la barra sin mirar a ningún sitio en concreto. Ese día quería que todos la miraran, quería sentirse como una desconocida en aquella fiesta en la que todos por unas razones o por otras se habían visto alguna vez. 
Aquella noche disfrutó como una niña pequeña que juega a ser cenicienta por una noche, pero a todo cuento le llega un final.
Empezaba a verse la claridad del sol cuando volvía a casa con los zapatos en las manos, el cielo casi azul se reflejaba en los pequeños charquitos de agua que habían en el suelo.
Al llegar a casa se tumbó en la cama para soñar con la noche anterior aunque le dolía bastante la cabeza. Soñó que nadie la había reconocido y que todos se preguntaron quien era ella, pero en verdad no todos... él supo quien era desde el primer instante que cruzó la puerta de la fiesta.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado! hay días que las chicas necesitamos ponernos más guapas que nunca, aunque sólo sea para nosotras :)
    Tienes imágenes super bonitas! pásate por mi blog:

    http://bimbaymery.blogspot.com

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  2. Me ha encantado el post, hay dias que lo necesitamos!!
    bss

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