25 de octubre de 2011

Me conformo con bailar un rato con la felicidad




Ya no le salían las palabras. Se había quedado allí inmóvil, encerrada en aquellas cuatro paredes de color violeta. Veía un pequeño rayo de sol que entraba por la ventana, una pequeña luz que se había escapado de entre las nubes de aquel día gris. Y pensó: Puedo hacerlo, y debo hacerlo. Tengo que ser feliz, y motivos no me faltan para serlo.


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