12 de octubre de 2012

Carta a alguien que no conozco, o creía conocer.

¿Dónde estas? Ya no te veo.
¿Dónde te escondes? Tras ese muro de sonrisas y miradas felices que no valen nada.
¿Por qué te marchas? Es pronto para decir adiós y tarde para volver al principio.
¿Qué has hecho? Todo y a la vez nada, el tiempo ha tenido la culpa, o tal vez yo.
¿Qué tiempo? El que pasó desde que ya no te conozco.
¿Quién soy? O quién soy yo. Nunca te imaginé así.
¿Nunca? Todo es relativo, todo depende del punto de vista, que nunca puede ser mucho o no valer nada.
¿Es un adiós?  Prefiero un hasta luego, no hace tanto daño, aun que luego sea mentira.
¿Mientes? Tal vez solo te escondas, te ocultes tras una verdad que no existe.
¿Y tú? Para que hablar de mi, ya no soy nada, ya no soy nadie, alguien que pasó por tu vida para marcharse.
¿Te vas? Prefiero quedarme y ser como antes, contigo.
¿Yo? Sí, tú, siempre tú, hasta el final.
¿Por qué? Porque simplemente te echo de menos, (yo no sé que hacer para que te des cuenta) tal y como éramos.


9 de octubre de 2012

Pensamientos bipolares


Siento que todo ha terminado para mi, o tal vez no. Lloro y ya no se si es alegría o tristeza. Hablo y no se lo que digo. Palabras rotas sin sentido, débiles y a la vez fuertes, luchan por escaparse de entre mis labios, quieren ser mas que simples pensamientos divagando por los límites de la mente. 
Sentir y no sentir. Creer y no saber. Gritar y ahogarse en el más profundo silencio.
Pon atención, ¿lo escuchas? ¿sientes esa sensación? ¿esa angustia? ¿ese ir y venir? ¿ese mar de incertidumbre? Duele y a la vez te acaricia suavemente.
Mírame, perdámonos en este vacío sin final, universo de mentiras y verdades puestas en duda.
Encuéntrame dentro de este profundo abismo.
Sal fuera, fuera de esa burbuja de cristal. 
No me entiendas, no lo pretendo, ni yo sé si quiero entenderme. Simplemente espero, y mientras lo hago el tiempo no me espera, y avanza cada vez más rápido.

    

8 de octubre de 2012

-¿Qué estamos haciendo..? -Amarnos..

Perdida, desilusionada, confusa, desconcertada. Lo que había comenzado como una noche aparentemente feliz se convirtió en un laberinto para ella.
Lo miraba de vez en cuando de reojo para que no se diera cuenta de su incertidumbre. Quería saber por qué se alejaba cada vez más y más de su lado y no podía hacer nada para evitarlo, o tal vez si? 
Salía atemorizada de aquella habitación, con la mirada perdida y la mente lejos, en cualquier lugar del universo menos allí. De repente, unos labios rozaron los suyos, y unas manos cálidas le agarraban el rostro. Las cadenas que la ataban a aquel desconcierto desaparecieron y empezó a volar junto a sus pensamientos por aquel universo que ahora era solo para ellos dos.