21 de abril de 2013

Grité para no oírme

Nunca supe salir de esta caja de cristal, miraba todo lo que había fuera pero nunca llegué a tocar con mis manos todo aquello que observaba. Nunca llegué a disfrutar del olor del viento. Nunca llegué a escuchar la música de la vida. Y comprendí que aunque miraba, observaba y contemplaba, no sabía lo que en realidad miraba, observaba y contemplaba. Que todo era una mentira frágil dentro de un cofre de cartón, láminas de colores en un escenario de ilusiones que se rompían al acabar la función.

-Sandra Moreno-

17 de abril de 2013

¿Qué somos mas que un hecho escrito en un papel a punto de convertirse en polvo?

Somos frágiles y a la vez indestructibles. 
Somos nada y a la vez todo.
Somos polvo, que se mezcla con el viento.
Somos vida, somos muerte.
Somos lo que quieren que seamos.
Somos lo que nadie entiende.
Somos extraños, frente lo que ya conocemos.
Somos dudas que invaden los pensamientos.
Somos sueños, somos realidad.
Somos aire, somos silencio.
Somos lo que nada quiere que seamos.
Somos tú.
Somos yo. 
Somos diferentes, y pese a todo, iguales.


-Sandra Moreno

7 de abril de 2013

Todo empezó una noche fría de marzo

Los ojos me picaban, se me empañaban, las imágenes se distorsionaban, y entendí que estaba llorando cuando las lágrimas mojaron mis labios. 
Todo a mi alrededor se movía muy deprisa, y yo sin embargo, parecía que iba a cámara lenta. Mis piernas se movían solas, no era dueña de mi cuerpo, mi mente no se encontraba pisando ese suelo de piedras grises mal colocadas, simplemente corría, corría sin detenerme por nada, las lágrimas se derramaban por mis mejillas heladas en aquella noche fría y lluviosa de marzo, y solo un pensamiento en mi cabeza que no paraba de retumbar y volver como si fuera un eco...
Reconocí esa voz después de dos segundos de contestar a esa extraña llamada a las diez y media de la noche. Esa dulce y tierna voz que reconocería en cualquier parte, pero esta vez era triste, llena de miedo. Ella lloraba al otro lado del teléfono, a unos pocos kilómetros de distancia. Tres palabras logré entender. Después todo se paró. El mundo se me hizo frío, frágil, de cristal. El suelo desapareció bajo mis pies. Y yo me precipitaba hacia un abismo oscuro, muy oscuro, del cual estaba convencida que nadie podría salvarme.

3 de abril de 2013


Intenta no olvidar quién eres . Sé feliz.