9 de noviembre de 2014

Volveré dijo, y volvió

Las agujas del reloj corren rápidas y a la vez lentas y no se paran y chocan y se rozan, quieren estar juntas y a la vez separadas.
Otra vez vuelve, no me deja en paz. Tranquilidad, eso es lo que quiero, lo que busco sin cesar y no encuentro.
Romper con el mundo porque ya no creo en él, en nadie, ni en mi misma. No, es cierto, nunca creí en mi persona. Mirarse en el espejo y ¿qué ver? Nada. Nadie. Un puñado de células puestas de alguna forma, huesos y hormonas. 
Las agujas del reloj siguen su curso, el tiempo pasa, ese gran preciado invento. Y pobre a la vez, porque nadie lo valora, ni quieren hacerlo. Te quejas de que el tiempo pasa deprisa o lento, pero no muestras interés en aprovecharlo. No somos conscientes de lo que tenemos, de lo que poseemos. Mira a tu alrededor, ¿qué ves? Somos ciegos de corazón, incluso de alma. No entiendas mis palabras, son caprichosas, inocentes, pero fuertes a la vez. ¿Me escuchas? Mi voz no es más que un susurro en el aire, ese aire que más que oxígeno para respirar, me ahoga.
Estoy sola, me siento sola en este abismo frío y vacío. Nadie escucha mis gritos, pues son mas que silencio.

-Sandra MG-

[Vuelvo a las andadas]